Hace poco descubrí en el libro The Art of Expressing the Human Body una interesante anécdota que hoy la quise compartir aquí en mi blog.

bruce-leeEste libro habla de las técnicas privadas que usaba BRUCE LEE para entrenarse. Técnicas que él mismo creó y perfeccionó.

El autor ha recopilado en esta obra varias notas, cartas, diarios y registros personales de Bruce para mostrarnos en detalle cómo es que este gran atleta se concentraba en su régimen alimenticio, físico y mental.

Pero sobre todo, el mental.

Lee se capacitó diligentemente para poder descubrir con sabiduría la diferencia entre un ejercicio ineficiente de uno productivo, basado en profundas investigaciones sobre psicología y quinesiología.

Me impresiona el hecho de que el Dragón nunca desperdiciaba un segundo en sus entrenamientos. Cada movimiento había sido previamente estudiado y aplicado con exactitud. Logró tal perfección que llegó a crear ejercicios con rutinas de resultados impresionantes.

Ahora, en los Negocios, ¿cómo podríamos aplicar esta misma actitud?…

Creía En La Capacitacón Diaria Para Aspirar A La Perfección

Siempre quiso aprender lo más que podía de su herramienta de trabajo: cuerpo y mente.

Siempre quiso saber lo que era realmente capaz de hacer, en lugar de conformarse con lo que ya sabía que podía hacer.

Como resultado de todo este conocimiento y práctica, llegó a tener un sentido muy particular para distinguir a quien no tenía las suficientes capacidades, así como a aquél que desestimaba su propio potencial.

Stirling Silliphant (quien fuera estudiante de Bruce Lee y amigo muy cercano), relata brevemente en este libro la actitud que el dragón Bruce Lee tenía sobre el concepto de fuerza y entrenamiento así como el rechazo a dejar que alguien –en este caso Silliphant– desaprovechara su propio potencial.

Analicemos de cerca esta anécdota y veamos qué podemos descubrir:

UN DIA EN LA VIDA DE BRUCE LEE

brucelee

Por Stirling Silliphant

Bruce Lee me había tenido corriendo hasta tres millas por día, a un ritmo muy bueno. Corríamos las tres millas en veintiún o veintidós minutos. Un poco menos de ocho minutos por milla.

Pero esta mañana me dijo: –Vamos a hacer cinco.

Le dije: –Bruce, no puedo ir cinco. Soy más viejo que tú, yo no puedo hacer cinco.

Él dijo: –Cuando lleguemos a tres, vamos a cambiar la marcha, y sólo serán dos más y lo vas a hacer.

Yo dije: –Está bien, adelante.

Así que llegamos a las tres millas. Cuando empezamos la cuarta yo todavía me sentí bien durante los primeros tres o cuatro minutos, pero fue entonces ahí cuando realmente empecé a querer rendirme…

Me sentía muy cansado, mi corazón golpeteaba… ¡ya no podía más! y le dije:

Bruce, si sigo corriendo un poco más – le dije mientras todavía corríamos – si sigo corriendo un poco más es muy probable que me dé un ataque al corazón y me muera.

Él dijo: –¡Entonces muere!

Me dio tanto coraje que terminé las cinco millas completas.

Después me fui a la ducha y luego quise hablar con él al respecto. Le dije:

Sabes… ¿Por qué hiciste eso?

Me dijo:

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Porque bien podrías ya estar muerto. En serio, si siempre le pones límites a las cosas que puedes hacer, física o cualquier otra cosa, vas a continuar así por el resto de tu vida. Esos límites se van a extender en tu trabajo, en tu moral, en todo su ser. No hay límites. Hay mesetas, pero no debes quedarte ahí, debes ir más allá de ellas. Si te mata, te mata. Un hombre debe constantemente superar su propio nivel.

Anécdota relatada en The Art of Expressing the Human Body por John Little (1998).

“No hay límites” es un principio central en el arte y filosofía del Jeet Kune Do, sistema de artes marciales creado por Bruce Lee.

¿Qué límites hay dentro de tí? ¿Estás comprometido a terminar todo lo que empiezas?

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