El-Arbol-De-La-Vida

En algunas ocasiones –si es que tenemos algo de consciencia-, nos detenemos en medio del camino para observar los frutos de nuestras vidas y quizá no nos gusta lo que vemos:

Nuestros resultados (los frutos) son pocos quizá, o muy amargos, o muy diferentes a lo que realmente queremos ver.

Por lo general, cuando vemos esos frutos indeseables, hacemos un intento por cambiarlos directamente, sin pensar que todo ésto es como un verdadero árbol… un Arbol de Vida.

Para cambiar los resultados del mundo físico, debemos de entender que esos resultados no son más que una réplica de la situación mental, emocional y espiritual que llevamos cada quién.

Comparando esta situación con un árbol, veríamos que para tener frutos más dulces, o tener mayor cantidad de frutos, debemos de trabajar directamente no en los frutos, sino en las RAICES.

Por lo tanto, son nuestras raíces las que crean nuestros frutos.

Es decir, son nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestra relación con Dios los factores que van a cambiar definitivamente las cosas que vemos a nuestro alrededor.

Nuestros pensamientos afectan nuestros sentimientos, y nuestros sentimientos son los que construyen nuestros resultados.

Por eso es demasiado importante cuidar lo que ponemos en nuestras mentes, porque de ahí parte todo: Nuestra Fe, nuestras creencias, nuestros hábitos.

Todo lo que oigas, todo lo que veas y todo lo que hables fortalecerá tu FE, cualquiera que sea.

  • ¿Te dijeron alguna vez que no podías?… quizá eso es lo que tú crees.
  • ¿Viste a tus padres todo el tiempo batallando en los negocios?… quizá sigas con el mismo modelo hoy en día…
  • De niño, ¿era común para ti ver que a la mujer se le golpeaba?… quizá tus frutos sean esos hoy en dáa.

Todas esas costumbres o cosas guardadas en tu corazón –buenas o malas– han sido acumuladas a través de los años, y eso es lo que se reflejará en tus frutos diarios.

En todas las áreas de tu vida: Espiritual, Familiar, Salud, Finanzas, etc.

Nuestro trabajo mayor es ahora desaprender todo eso. Desprendernos de las malas ideas que rigen nuestras vidas. Cortar nuestras raíces más escondidas.

¿Qué tantos rencores vienes cargando desde tu infancia? ¿Cuántas culpas?

Abandona tus traumas. Tus malas creencias.

Escarba dentro de ti y encuentra eso que lastima.

Déjalo ir.

Cambia las raíces podridas de tu corazón por unas de Amor y tus cargas desaparecerán. Tus resultados cambiarán.

Jesús el Cristo nos habla en Mateo 7:20 que lo que sale del corazón del hombre es lo que realmente nos contamina.

¿Qué es lo que guarda tu corazón? … no batalles mucho, solo voltea a tu alrededor y ve tus frutos.

Procuremos cambiar nuestros frutos de mal sabor, pero no tratando de cambiar el fruto en sí, es decir, no enfocándonos en ese negocio, o la pareja, o nuestros ahorros, la enfermedad, la soledad… sino en nosotros mismos, abonando nuestras raíces con tierra fértil, cortando las partes podridas, mejorando nuestro interior.

Porque tengas un mejor Árbol De La Vida,

[flexsig]